Cambiar conciencias para mejorar el mundo

La visita guiada a AAP Primadomus

Chimpancé Antoine en AAP Primadomus
Antoine en AAP Primadomus.

Imagina que pasas diez años de tu vida sin luz natural, dentro de un espacio reducido y entre tus propios desechos. La imagen puede recordarte a un secuestro, pero es la situación a la que se enfrentan muchos animales salvajes, por la falta de conciencia y desidia de algunos seres humanos. Así pasó una parte de su vida Antoine, antes de llegar a AAP Primadomus, en casa de una familia belga que compró a este chimpancé como mascota. El animal que al principio resultaba adorable, terminó siendo incómodo y peligroso. Por este motivo, Antoine fue relegado al sótano durante diez años, dentro de un espacio minúsculo y rodeado de suciedad. Una actitud irresponsable con graves consecuencias para el animal. Y esta situación todavía sucede en mayor medida de lo que creemos.

Durante la visita guiada a AAP Primadomus, conocemos el caso de Antoine, un ejemplo de entre los muchos a los que tratan de poner solución en el centro. El mascotismo con especies exóticas es una práctica que conlleva situaciones muy tristes y perjudiciales para los animales y su causa suele ser la falta de sensibilización sobre su bienestar y la imposibilidad para un particular de cubrir las necesidades que un animal exótico necesita. Pero la fauna salvaje no solo proviene de casas particulares, en Primadomus también tratan de rehabilitar a animales víctimas del tráfico ilegal, de la vida en cautividad en un circo o de la industria del entretenimiento. El centro ofrece su espacio para rehabilitar a los animales y buscarles un hogar que se ajuste a sus necesidades como, por ejemplo, santuarios, reservas o zoos que cumplan con unos estándares adecuados.

Gente en una visitas en AAP Primadomus
Visitantes durante un tour guiado.

El paseo por parte de las instalaciones pretende informarnos y sensibilizarnos acerca de la grave problemática actual de la fauna exótica. Observar el trabajo que el centro realiza con los animales y escuchar algunas de sus historias, resulta tan triste como alentador porque la conciencia social ha aumentado en los últimos años. En este sentido, diez comunidades autónomas ya han prohibido el uso de animales salvajes en circos, pero no es suficiente. Todavía quedan animales al servicio del espectáculo en condiciones que no son adecuadas para su desarrollo y que, además, pueden suponer un peligro. Un león que pasa sus días en un pequeño carromato al servicio del entretenimiento humano, en ningún caso puede llevar una vida digna.

Además de las secuelas físicas provocadas por vivir en espacios no adecuados para ellos, los animales desarrollan patrones anómalos de comportamiento, denominados estereotipias, que dificultan la sociabilización con sus congéneres. Tan importante es para todas las especies vivir en un espacio adecuado a sus necesidades, como relacionarse con sus iguales. ¿De qué manera, si no, aprendemos los humanos a comunicarnos y a relacionarnos con otros individuos? Con los animales, sucede lo mismo.

La incidencia política es clave en el trabajo de AAP Primadomus, pero también conseguir que entendamos que los animales salvajes no son objetos que podemos utilizar a nuestro antojo. Leones, tigres, pumas o macacos de Berbería no son animales domésticos. No podemos criarlos alimentándolos de restos de comida humana, ni los queremos más porque duerman en nuestra cama. Tampoco han nacido para entretenernos pasando por un aro o saltando obstáculos a toque de vara.

Reducir la entrada de animales en el centro pasa por cambiar la forma antropocéntrica con la que miramos al resto de especies que habitan el planeta. Mimar a una especie exótica hasta que crece y empieza a darnos miedo no significa amar a los animales. Una manera de facilitar el saber qué animales son aptos como mascotas es la legislación basada en listas positivas: todos lo que no figuren en ella, no lo son. 

La capacidad de acogida de Primadomus no es ilimitada, por eso es fundamental que se produzcan cambios legislativos pero, también, fomentar la sensibilización entre la ciudadanía. Una mañana de sábado en Primadomus puede servirnos para corregir conceptos equivocados respecto a las condiciones de vida dignas de los animales salvajes. El trabajo de todo el equipo del centro, incluido el de las personas voluntarias que cada año pasan por la ONG, es imprescindible para mejorar la vida de los animales, pero también lo somos nosotros. Tratar con respeto a todos los seres que habitan el planeta supone cambios políticos pero, también, cambios en nuestras conciencias. La forma en la que tratamos el planeta y a sus habitantes es crucial para que podamos seguir disfrutándolo.

Belén Pardos Martínez, visitante y voluntaria en AAP Primadomus

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