No son artistas de circo.

Un chimpancé bailando o una leoparda haciendo magia no dan una imagen real de los animales salvajes en libertad. Sacarse una foto posando con un león es postureo, cero visión educativa. Y, lo mires por donde lo mires, un tigre saltando por un aro no ofrece una perspectiva científica ni de conservación.

Hoy nos da un poco de vergüenza ajena saber que en el siglo pasado nuestros abuelos iban al circo a ver a la mujer barbuda, a la niña con 6 brazos o al hombre jirafa. A nuestros nietos, quizá, les sonroje también saber que la gente aún paga por ver a un elefante levantando la pata. Dice el Dalai Lama que “la vida debe caracterizarse por un sentido de responsabilidad universal, no solo entre naciones y entre humanos, sino entre humanos y cualquier otra forma de vida”.

Y la responsabilidad tiene que ver con la conciencia. Si no somos conscientes del daño que se le infringe a un animal salvaje al amaestrarlo, no podremos actuar en consecuencia. Cada especie salvaje tiene unas características etológicas intrínsecas. Esto quiere decir que un león no está programado para ponerse de pie sobre sus patas traseras y saludar, se trata de un comportamiento adquirido a través de la doma. Este proceso de aprendizaje es largo y doloroso para el animal. Si es traumático para él, no debería ser divertido para nosotros.  

Lo que hacemos en AAP Primadomus es revertir ese proceso. Una vez que salen del circo y dejan de realizar estos ejercicios aprendidos vuelven a comportarse como les dice su genética, que naturalmente, nada tiene que ver con entrenamientos acrobáticos. Trabajamos para cambiar la historia de los animales de circo, les ayudamos a desaprender, a que vuelvan a su naturaleza, a sus instintos. Aquí os contamos 5 de sus historias: 

 

El león reza en el centro de rescate AAP Primadomus, protección y defensa animalReza vivía en un carromato de circo en Francia. Dos metros cuadrados son una miseria para un león adulto. Todo el día viajando de ciudad en ciudad haciendo una y otra vez el numerito de turno. Los leones en libertad rugen para marcar su territorio, comunicarse con otros miembros del grupo,  competir por una pareja o mostrar su enfado.

Cuando el circo quebró y Reza llegó a Primadomus, gordo y con poca musculatura, no emitía sonido alguno. Hoy, cuando se oculta el sol, es imposible no escuchar su rugido a 8 Km a la redonda.

 

 

La leopardo Mohani en el centro de rescate AAP Primadomus prote4cción y defensa animalMohani actuó durante años en un espectáculo de magia. Aparecía y desaparecía. Desaparecía y volvía a aparecer, eso sí, siempre metida en su minúscula caja. A los leopardos les gusta esconderse tras la maleza y observar en la distacia. Tener que introducirse cada día en un claustrofóbico habitáculo  tuvo que angustioso para ella.

Ahora, esta preciosa leoparda, vive en el centro de rescate de Villena, mucho más libre, mucho más cómoda y mucho más tranquila. Es mayor, va a ser dificil que encontremos un lugar para reubicarla, así que dejaremos que se jubile con nosotros.

 

 

 

El león Mojito en el centro de rescate AAP Primadomus protección y defensa animalMojito “trabajaba” en un circo hasta que le diagnosticaron estenosis esofágica. No podía tragar, por lo que su dueño decidió sacrificarlo, ya que alimentarlo implicaba demasiado esfuerzo.

En Primadomus no nos importa trocearle la carne. De este modo el joven león, además de haberse librado de una muerte segura, se ha convertido en líder de su manada. No podemos evitarlo, nos encantan las segundas oportunidades.

 

 

La Chimpancé Peggy en el centro de rescate AAP Primadomus, Protección y defensa AnimalEs fácil quedar sobrecogidos ante la mirada de esta chimpancé, Peggy. Dan ganas de abrazarla. Pero esa ternura y empatía es solo posible en nuestra imaginación, en la realidad es un animal salvaje. En el circo dónde vivía, para evitar agresiones la tenían enjaulada. Pasó sus días en un carromato, en continua itinerancia y sometida a la doma.

Sin embargo aquí vive con otros compañeros en un grupo estable. Los primates son sociales, privarles de la compañía de sus congéneres es también es una forma de maltrato.

 

 

El tigre Suzu en el centro de rescate AAP Primadomus,Protección y Defensa AnimalSuzu es un tigre patoso y atolondrado que te hace evocar una sonrisa. Aunque realmente no es para reírse. Llegó procedente de un circo francés en un estado lamentable. Tan flaco que se le notaban todas las costillas y tan hecho polvo que le costaba mantenerse en pie. Ninguno de estos animales podría volver a la naturaleza, no han aprendido los comportamientos de su especie y morirían, pero el pobre Suzú no duraría ni 2 segundos.

En Primadomus ha vuelto a ser un animal salvaje que se comporta como lo que es: un tigre, no un payaso.